domingo, 26 de febrero de 2012

Eres perfecta por tus defectos y tus virtudes.

Más tarde, tumbados entre las sábanas, él la acaricia el pelo, mientras ella lo abraza con la cabeza apoyada contra su pecho.
- No soy muy buena, ¿verdad?
- Eres buenísima.
- No, me siento algo torpe. Me tienes que enseñar.
- Eres perfecta. Ven.
Él la coge de la mano y ambos salen de la habitación.

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