Más tarde, tumbados entre las sábanas, él la acaricia el pelo, mientras ella lo abraza con la cabeza apoyada contra su pecho.
- No soy muy buena, ¿verdad?
- Eres buenísima.
- No, me siento algo torpe. Me tienes que enseñar.
- Eres perfecta. Ven.
Él la coge de la mano y ambos salen de la habitación.
"Hay veces que piensas: ¿por qué cuando busco la felicidad no la encuentro? ¿por qué pienso que la tengo y no es verdad? Y después de pensar durante unos momentos y plantearte una serie de preguntas levantas la vista y ves a una persona, una persona a la que admiras, quieres y no serías nada sin ella, ahí es dónde te das cuenta que la felicidad la tienes a un paso de ti, te das cuenta que esa persona es la que te hace sonreír con solo mirarte, te das cuenta que esa persona es tu felicidad".
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